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I’m pretty sure everyone in Puerto Rico remembers where they were when they heard of the planes crashing on the twin towers in New York.

I was at the Conservatory of Music of Puerto Rico, studying for my second bachelor’s degree in music. I was sitting in the hallway trying to process the news. There was a TV on in the conservatory lobby and it said that classes were canceled for the rest of the day.

I had never experienced a terrorist attack so close to home. Like many of my other fellow Puerto Ricans, we had family members in New York. I actually have a cousin that worked around that area. Later I learned that she was went to work late that morning and she was stopped from entering the twin towers because the disaster had already happened. She was saved. But I am sure that there were many Latinos that were not spared on that day. A lot of us Puerto Ricans have family members on the mainland, because we are legal citizens of the United States, and many professionals go searching for better job opportunities.

After hurricane Maria, many professionals left the island for better jobs and better quality of living conditions.  Living through hurricane Maria taught us many things; being prepared is one of the most important. We are trying to teach my daughter, Fabiola, the importance of being ready and knowing what to do in an emergency. One of the things we have taught her is knowing her street address and dad’s phone number by memory. She also knows how to apply pressure to her cuts and to ask for her medication when bleeding is not stopping.

Soon, we will also teach her that she must say her blood type and that she needs fresh frozen plasma in the event of a major accident. For now, I have also taught her to dial 911 on our home phone if anything were to happen or mom or dad need extra help in the case of an emergency. I told her that kids have been heroes to their parents when they have dialed this number in a situation when their parents were very, very sick and couldn’t dial for themselves.

While I was sitting in that hallway on 9/11 a gentleman came by. It was a pianist who offered to play a piece he was studying. It turned out to be a lullaby by Chopin. When I heard the melody I imagined a little blonde girl, twirling under a spring rain, in a field of daisies. I imagine her dressed in yellow, highlighting golden hair. It turned out that the pianist became my husband many years later and the little girl I saw in my imagination looked a lot like our daughter Fabiola. Sometimes even through tragedies we experience miracles that are unknown to us and are yet to happen in the future.

 

Sylvia lives in Puerto Rico with her husband, Javier, and daughter, Fabiola. 

September is National Preparedness Month! 

This toolkit was created to provide the bleeding disorders community with resources in one place to help you plan ahead of any emergency or natural disaster. Check it out to read emergency room tips from others living with hemophilia and vWD, a sample travel letter, a customizable educational presentation to give at your child’s school or local fire department, and much more!

 


Infusing Love: Recordando el 11 de septiembre de 2011

Estoy bastante segura de que todos en Puerto Rico recuerdan dónde estaban cuando escucharon que los aviones se estrellaron en las torres gemelas de Nueva York.

Yo estaba en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, estudiando para mi segundo bachillerato en música. Estaba sentada en el pasillo tratando de procesar las noticias. Había una televisión encendida en el vestíbulo del conservatorio y decía que las clases fueron canceladas por el resto del día.

Nunca había experimentado un ataque terrorista tan cerca de casa. Como muchos de mis otros compañeros puertorriqueños, teníamos familiares en Nueva York. De hecho, tengo una prima que trabajó en esa área. Más tarde supe que ella fue a trabajar tarde esa mañana y se le impidió entrar a las torres gemelas porque el desastre ya había sucedido. Ella fue salvada. Pero estoy segura de que hubo muchos latinos que no se salvaron ese día. Muchos de los puertorriqueños tenemos familiares en el continente, porque somos ciudadanos legales de los Estados Unidos, y muchos profesionales buscan mejores oportunidades de trabajo.

Después del huracán María, muchos profesionales abandonaron la isla en busca de mejores trabajos y mejores condiciones de vida. Vivir el huracán María nos enseñó muchas cosas; estar preparados es uno de los más importantes. Estamos tratando de enseñarle a mi hija, Fabiola, la importancia de estar listos y saber qué hacer en caso de emergencia. Una de las cosas que le hemos enseñado es saber su domicilio y el número de teléfono de papá de memoria. También sabe cómo aplicar presión a sus cortaduras y pedir su medicamento cuando el sangrado no se detiene.

Pronto, también le enseñaremos que debe saber decir su tipo de sangre y que necesita plasma fresco congelado en caso de un accidente grave. Por ahora, también le enseñé a marcar el 911 en el teléfono de nuestra casa por si ocurriera algo o si mamá o papá necesitan ayuda adicional en caso de una emergencia. Le dije que niños han sido héroes para sus padres cuando marcaron este número en una situación en la que sus padres estaban muy, muy enfermos y no podían marcar por sí mismos.

Mientras estaba sentada en ese pasillo el 11 de septiembre, vino un caballero. Fue un pianista quien ofreció tocar una pieza que estaba estudiando. Resultó ser una canción de cuna de Chopin. Cuando escuché la melodía, imaginé a una pequeña niña rubia, girando bajo una lluvia de primavera, en un campo de margaritas. La imagino vestida de amarillo, destacando el cabello dorado. Resultó que el pianista se convirtió en mi esposo muchos años después y la niña que vi en mi imaginación se parecía mucho a nuestra hija Fabiola. A veces, incluso a través de tragedias, experimentamos milagros que nos son desconocidos y que aún están por suceder en el futuro.

Sylvia vive en Puerto Rico con su esposo, Javier, y su hija, Fabiola.

¡Septiembre es el mes nacional de preparación!

Esta Herramienta fue creada para proporcionar recursos a la comunidad de trastornos hemorrágicos en un solo lugar para ayudarlo a planificar con anticipación cualquier emergencia o desastre natural. ¡Échale un vistazo para leer consejos de otras personas que viven con hemofilia y vWD en la sala de emergencias, una carta de viaje de muestra, una presentación educativa personalizable para dar en la escuela o el departamento de bomberos local de su hijo/hija, y mucho más!

 

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